Desde épocas Victorianas, siglo XIX e inicios del siglo XX, la masturbación
ha sido vista como algo perverso, inmoral, sucio y dañino para la salud.
Incluso, se relacionó este acto con enfermedades como la tuberculosis,
la locura, la parálisis, la perdida del cabello y la ceguera. Debido
a estas creencias, en tiempos antiguos, se condenaba todo acto relacionado con
la masturbación e incluso se idearon aparatos y métodos que evitaban
que los jóvenes, hombres y mujeres practicaran la masturbación.
Por ejemplo, las mujeres eran obligadas a utilizar guantes hechos de un material
sumamente áspero y los hombres, correas de castidad que impedían
la erección del pene. En esos tiempos, una persona que era sorprendida
masturbándose recibía castigos físicos para persuadirla
de no practicar la masturbación.
...la masturbación es sólo otra forma de expresión sexual
y una practica totalmente normal y saludable en cualquier individuo, sea este
niño, joven, adulto, hombre o mujer...
Felizmente, a través del último siglo, la ciencia médica,
la psiquiatría y la psicología se han encargado de desmentir estas
aseveraciones. Hoy en día sabemos que la masturbación es un acto
normal y saludable en cualquier ser humano, el cual no causa ningún tipo
de daño físico o psicológico. Es mas, la masturbación,
a solas, claro esta, es 100% sexo seguro, ya que no transmite enfermedades de
transmisión sexual y no existe el riesgo de embarazo. Otro punto importante
es que a través de la masturbación aprendemos a conocer nuestro
cuerpo y a explorar nuestra sexualidad, lo cual nos ayuda a funcionar mejor
sexualmente con nuestra pareja.
Sin embargo, aun con este cambio de actitud en nuestra sociedad, persisten
varios mitos sobre la masturbación, los cuales preocupan a padres de
familia e incluso a los mismos practicantes de la masturbación.
Conozcamos algunos de los mitos relacionados a la masturbación:
La masturbación causa daños físicos: Falso,
la masturbación es un acto normal y saludable y NO causa: acné,
ceguera, perdida del cabello, tuberculosis, parálisis, pelos en las manos,
disminución en la potencia sexual, infertilidad reducción o aumento
del tamaño del pene. Conclusión, no causa cambios físicos
en la persona.
La masturbación causa daños psicológicos:
Falso, la masturbación es un acto normal y saludable y NO causa: locura,
una personalidad antisocial, homosexualismo u otros cambios a la personalidad
o salud mental.
Sólo las personas sin pareja sexual se masturban: Falso,
no es raro que las parejas se masturben, inclusive muchas parejas de esposos
lo hacen. La masturbación es solo otra forma de expresión sexual
y el practicarlo no significa que se esta insatisfecho con al rendimiento sexual
de su pareja. Además, la masturbación ayuda a que la pareja aprenda
a reconocer los estímulos necesarios para lograr el orgasmo, de esta
manera mejorando la calidad de la relación sexual. ¿Si uno mismo
no sabe lo que le gusta, cómo puede esperar que lo sepa su pareja?
La masturbación es practicada sólo por personas jóvenes
e inmaduras: Falso, si bien es cierto que la masturbación alcanza
su máxima expresión en la adolescencia, esta se sigue practicando
durante la adultez.
Sólo los hombres se masturban: Falso, estudios realizados
en diferentes países demuestran que el 90% de los hombres y el 54% de
las mujeres lo han practicado en alguna época de su vida.
La masturbación en exceso es dañina: Falso,
no existen consecuencias negativas, siempre y cuando:
• la masturbación no interfiera o substituya la actividad sexual
de pareja, es decir, que la persona prefiere masturbarse a tener sexo, o si
bien se masturba después del coito porque siente que no logró
el placer deseado
• no establezca un círculo vicioso, obsesión o compulsión,
es decir, que la persona sienta que la masturbación le evita cumplir
con sus responsabilidades, que lo obliga a salir de su rutina diaria para poder
masturbarse o que interfiere con sus actividades sociales.
Como podemos ver, la masturbación es solo otra forma de
expresión sexual y una practica totalmente normal y saludable en cualquier
individuo, sea este niño, joven, adulto, hombre o mujer. |